domingo, 4 de abril de 2021

¿Cómo expresar lo que siento, sin molestar o incomodar?

Comenzaré con una pregunta que muchos alguna vez nos hemos hecho:

¿Cómo expresar lo que siento, sin molestar a nadie?

Y es que particularmente estos últimos meses, me ha costado conversar acerca de la manera en la que me he sentido. Una de las cosas que he sentido, es la incapacidad de transmitir lo que realmente quiero que sepan de mí, sin entorpecer mis relaciones. Por lo mismo, decidí volver a escribir luego de tanto tiempo, para intentar conectar conmigo misma y a su vez lograr que me entiendan aquellas personas que me importan realmente, de una manera diferente. De antemano me disculpo, hace mucho que no escribo y necesito pulirme de nuevo; desempolvar ideas abstractas que habitan en mis pensamientos y plasmarlas de la manera más elocuente posible.

Quiero aprender a comunicarme sin sentir que todo será un caos al intentarlo, a veces se torna un poco turbia la situación cuando me encuentro entre la espada y la pared; queriendo conversar acerca de lo importante que es para mí conocerte día a día y la manera tan desentendida en la que actúas al respecto. Es difícil querer estar cerca de alguien que siento a miles de kilómetros. Una persona que a veces desconozco por completo, alguien que a simple vista se deja conocer por otros y no por mí. Creo que la pregunta principal que debería hacerte es: ¿qué te frena conmigo?... es inevitable pensar que el problema soy yo, que no te doy ese confort que necesitas para mostrarte cómo eres en realidad. La segunda pregunta, sería: ¿por qué te cuesta tanto confiar en mí? Me encantaría poder recibir respuestas concretas sin el incómodo y cortante “no sé” que se apodera de todo el intento por conversar y llegar a algo netamente profundo y sincero, donde no quede espacio para la incertidumbre. Al contrario, donde haya espacio suficiente para acercarnos más, donde no haya evasiones, donde se pueda entender todo perfectamente sin la intención de juzgar, culpar, burlarse de lo que se tenga que expresar.

Anhelo todas esas noches en las que las emociones y las ganas de abrirnos, estaban a flor de piel. Aquellos momentos especiales, donde dos almas estaban dispuestas a desnudarse ante la otra sin presunciones, sin asumir absolutamente nada, simplemente dejando que todo fluyera, con aquella confianza plena de que en vez de alejarse, se iban a ir acercando cada vez más. No puedo imaginar por qué el miedo te ha invadido al punto de alejarte tanto de mí, y tampoco podré hacerlo si no te atreves a contármelo, si no te atreves a acercarte…

 La comunicación es el oxígeno del fuego que mantiene vivas las relaciones de cualquier tipo. Al contrario de las dudas, la incertidumbre y el miedo, que son el dióxido de carbono que las sofoca hasta extinguirlas.

Al mismo tiempo quiero que todo lo que expreso no se torne algo confuso, que mis palabras no enfríen más todo. Quiero que todo lo que escribo, se transmita con la misma dulzura y delicadeza con la que se toma una flor para apreciar su belleza. Con la misma sutileza y cuidado con los que se cargan a un bebé recién nacido. Con la comprensión que se intenta tener ante un niño que aprende apenas a comunicarse entre balbuceos y señas.

Espero a diario que vengas a mí. Quiero que sepas que te espero a brazos abiertos siempre y con las ganas monumentales de escucharte y decirte millones de cosas que están atragantadas y que muchas veces, algunas se convierten en lágrimas.

Dos extraños se convierten en los mejores conocidos, sólo cuando están dispuestos a mostrarse tal cual son.

Sin miedos, sin ataduras.


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